Transpirando como testigos falsos, Macri se esconde y Pichetto radicaliza la campaña del oficialismo

El tramo final de la campaña electoral evidenció el cambio de estrategia del oficialismo, que por primera vez busca prescindir de la figura del presidente Mauricio Macri y con un estilo propio del kirchnerismo se enfoca en personas comunes que fueron beneficiadas por este gobierno.

En paralelo, el todavía senador Miguel Ángel Pichetto es el encargado de dispararle al peronismo con munición gruesa y llevar las críticas al extremo de tildarlos de comunistas y “expropiadores” de la propiedad privada, en el caso de que Alberto Fernández gane.

La prescindencia de Macri en los spots de campaña busca generar una nueva empatía con los votantes desencantados, y por eso las propuestas es que el mensaje lo envíen sus pares y no algún dirigente político, de forma tal que se genere algún grado de complicidad, que además se completa con la “campaña del miedo” que se va a desarrollar en paralelo.

Es, en ese sentido, que se deben interpretar los dichos de Pichetto, al asegurar que quienes tengan dos departamentos deberán entregarle uno al Estado si gana el kirchnerismo. La jugada no busca hacer macartismo extremo, sino reinstalar la idea de que, con Cristina Kirchner de vuelta en el poder, el gobierno de nuevo le va a meter la mano en el bolsillo a los sectores medios para “mantener vagos”, como suele decirse en un sector del macrismo respecto de los planes sociales.

En un estadío más avanzado se reinstalará el debate sobre la falta de inversión en obra pública, los bolsos de José López, la detención de Julio De Vido y hasta el Fútbol Para Todos con dinero de Anses, con el objetivo de movilizar la fibra sensible del antiperonismo, que le permita a Macri retener y ampliar la base de votantes en octubre, siempre con la intención de forzar una segunda vuelta.

Gentileza: Agencia Nova