El candidato a presidente del Frente de Todos reunió a los boina blanca alfonsinistas, quienes se mostraron afines durante el gobierno kirchnerista. La UCR atraviesa un duro presente luego de la derrota de Juntos por el Cambio.
El candidato a presidente del Frente de Todos (FdT), Alberto Fernández, mantuvo un encuentro con dirigentes del “radicalismo alfonsinista”, en medio de la fuerte tensión interna del partido tras la derrota de Juntos por el Cambio en las PASO.
“Uno es resultado de muchas cosas, y yo soy también el resultado de Alfonsín”, expresó Fernández durante su discurso, y planteó que el ex presidente fue “un hombre que siempre puso la política en el mejor de los lugares, y siempre respondió con política a cada desafío”.
En esa línea, ponderó que Alfonsín “siempre se plantó diciéndoles a los argentinos, con franqueza, lo que correspondía”, y, a modo de ejemplo, citó cuando “un día se subió a la Sociedad Rural a explicar lo que tenía que explicar, y un día se subió a un púlpito a explicar lo que tenía que explicar”.
De esta manera memoró cuando en 1988 el ex mandatario replicó críticas en una inauguración de la Rural y el episodio de un año antes, cuando le respondió al entonces vicario castrense monseñor José Medina en una misa de homenaje a soldados caídos en la guerra de Malvinas.
“Lo que Alfonsín enseñó”, sostuvo Fernández, es que “uno sólo tiene un compromiso con la gente y sus ideas, y esa es la mejor política que se puede hacer”.
En otro tramo de su elogio a Alfonsín, rescató que el ex presidente decía que la democracia era “el canal ideal para encontrar solución a los problemas” y sostuvo que “cuando el mandato nuestro termine se estarán cumpliendo 40 años de (el retorno de) la democracia”.
Y enfatizó que “el mejor homenaje a Alfonsín” al cabo de esa eventual gestión es que en la ciudadanía quede firme el concepto que acuño el líder radical de que “con la democracia se comía, se curaba y se educaba”.
Del acto participaron también el legislador porteño Leandro Santoro, organizador del encuentro; el secretario general del gremio La Bancaria, Sergio Palazzo; el diputado Leopoldo Moreau; el ex gobernador de Misiones y actual senador Maurice Closs, el gobernador electo de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, de Forja, y el jefe de esa agrupación y ex funcionario kirchnerista Gustavo López.
La cena en el restaurante ubicado en Moreno 1949, cerca del Congreso, reunió a unos 400 dirigentes radicales, para quienes, fue una demostración de los tiempos que vienen tras la derrota de las PASO.
Dentro del propio núcleo radical, aseguran que la alianza con el Pro y la Coalición Cívica ya tiene fecha de vencimiento. “Acá no funcionó nunca una coalición, pero mirar para atrás en medio de este desorden económico, no ayuda en lo más mínimo; ahora hay que preocuparse para ver cómo la política arregla estos problemas económicos”, dijo semanas atrás el gobernador Alfredo Cornejo, a la vez que añadió: “Me arrepiento de no haberme propuesto a incidir en el presidente Macri”.
El ala alfonsinista, que desde un buen tiempo a esta parte había manifestado disconformidad con las políticas del Gobierno, ya trabaja en un armado propio para el 10 de diciembre. Saben que el resultado es casi imposible de revertir y que se deberá “refundar” la UCR de cara a lo que viene. “Somos más los radicales que no nos gustaba todo esto. Vamos a juntarnos a trabajar. Después de octubre, Juntos por el Cambio no existe más. Si se pierde Nación y Provincia, el PRO vuelve a ser el partido municipal porteño”, expresó a La Tecla un dirigente boina blanca del Conurbano.

