Había nacido en 1919 y cuando su primer equipo salió a la cancha capitaneado por Héctor Sánchez lo hizo con camisetas de herrero de color negro adquiridas en el comercio de Velazco y Nomdedeu a $1 cada una. Habían contado con el apoyo y el espacio del Club Pelotaris al cual se habían acercado desde el mismo día de su fundación. Pero fue en el año 1932 cuando el Sportivo Alvear Foot Ball Club se animó a más. En ese año pasó a ocupar el edificio de la avenida Sarmiento a dos cuadras al sur de la plaza principal estableciendo por siempre allí su Sede y sus dirigentes comenzaron a soñar con una cancha propia.
En los ángulos del ejido el pueblo contaba con grandes espacios destinados a plazas públicas que marcaban la transición entre la planta urbana y las quintas. En uno de esos espacios, el del noreste, había sido construido el Hospital Municipal, pero quedaban tres que esperaban su destino. Y la oportunidad para el Club estaba allí. Las esperanzas estaban cifradas en que esas grandes plazas eran de propiedad municipal y que de acuerdo a las Ordenanzas Municipales debían ser destinadas a construcciones de utilidad pública como ser un parque o campo de deportes.
Es por ello que el 17 de mayo de 1932, el presidente de la institución David Tagliani y el secretario Eduardo Rodrigo se dirigieron por nota al intendente Diógenes Núñez Lozano, que había asumido en sus funciones el 28 de febrero de ese año, y le solicitaron la cesión a título precario de una porción de alguno de esos terrenos terreno para construir una cancha de fútbol. El interés de los dirigentes del Sportivo estaba en la plaza del ángulo sud oeste del pueblo y así se lo hicieron saber al intendente. Sabiendo que la Municipalidad ya tenía un proyecto de construir allí un field, pero que por diversas razones no estaba en condiciones de iniciar las obras, el Club proponía hacerse cargo de la construcción de dicha cancha. De esa forma ayudaban al municipio a cumplir con el objetivo de las Ordenanzas sancionadas por el Concejo Deliberante, y obtenían para la institución un excelente campo para la práctica del fútbol.
Los dirigentes del Sportivo se comprometían a respetar el proyecto que tenía el Ejecutivo Municipal en cuanto a ubicación y dimensiones. Fue así que cinco días más tarde el intendente Núñez Lozano elevó el pedido al Concejo y el 20 de junio con la firma del presidente Ignacio Odriozola y del secretario H. Perdriel se comunicaba que el Departamento Legislativo resolvía ceder dicha plazoleta siempre y cuando el Club cumpliera con todo lo que había prometido.
Y cumplieron. En pocos días la imagen del terreno fue cambiando. Araron, nivelaron y sembraron con una mezcla de gramillas especiales para obtener un buen césped. Con alambre tejido y postes de madera dura fueron cercando el campo de juego y a lo largo del alambrado comenzaron a plantar en doble hilera plantas de ligustro para lograr un tupido cerco vivo siguiendo las ideas del ingeniero Laas autor del proyecto, comprometiéndose a plantar en forma paulatina y a medida que la institución pudiera los árboles que de acuerdo al proyecto la Municipalidad indique como adecuados para la parquización.
Como buenos dirigentes asumieron también el compromiso de entregar el predio al municipio en caso que el mismo decidiera seguir por su cuenta con la prosecución de los trabajos o en caso que el Club se disolviera, sin reclamar compensación alguna por todo lo ejecutado.
Tras muchos años de trabajo Sportivo Alvear Foot Ball Club logró su primera cancha ubicada en las cuatro manzanas donde hoy en una de ellas se encuentra la Plaza Esteban Echeverría. En esta cancha, cuyos arcos no tenían redes, en 1940 recibieron al equipo de Tapalqué que días antes los habían recibido a ellos en la vecina ciudad. El partido terminó empatado, y el festejo consistió en sandwiches de mortadela confeccionados por Pedro Barrios.
RUBÉN FONDADO

