Enviado por Natalia Castelli: “El valor de la palabra”.

El por qué respondo ahora y me mantuve en silencio, sencillamente porque la persona que con
fecha 21 de septiembre escribió palabras nefastas hacia mí, en un principio no estaba en la ciudad.
Le solicité una reunión pero, como el motivo era la nota publicada, no tuve una respuesta favorable,
posteriormente envié carta documento para que el agraviante rectifique lo escrito, pero tampoco
sucedió; por qué no me defiendo, porque no hice nada fuera de lugar, porque hice todo lo que
estaba a mi alcance en mi lugar de trabajo, y conseguí agravios. Digo esto porque, hablaron sobre
mi trabajo sin saber, sin ni siquiera preguntar, hablaron porque es gratis. El procedimiento para
averiguar si hice o no mi trabajo es el administrativo por lo que cualquiera con interés legítimo
tiene expedita la vía.
A modo informativo, en el mes de noviembre, el municipio comenzó a contar con el sistema de
jubilación digital para lo que se necesita que existan en el sistema los cargos de cada agente para
iniciar el trámite jubilatorio, tarea que no depende de mí sino del IPS Provincia de Buenos Aires, más
allá de eso, realice los reclamos correspondientes remitiendo notas, mails, llamados telefónicos de
los que tengo constancia, a tal punto que como no existía solución al respecto, el día 5 de
septiembre viaje nuevamente a la ciudad de la plata para poder concretar la creación de los cargos
necesarios.
Como directora de Recursos Humanos se me tildo de haber actuado con desinterés, desidia, falta de
respeto por el ser humano, palabras que quien me conoce o ha trabajado conmigo sabe que no
caben en mi persona. Escribieron que le había mentido al Sr. Intendente y en verdad, no hay ni
existieron motivos para ello, porque la realidad no se puede cambiar, quien no habla con la verdad
es quien escribió la nota, por estar mal informado o hacer conjeturas, manifestándose de igual
manera respecto a la afirmación sobre la obra social.
Me enseñaron mis padres que la palabra tiene un valor sin igual, así enseño a mis hijos y pregono de
la misma manera, no es necesaria ni la mentira ni la injuria, hay que ser muy cuidadoso con el daño
que se causa. En mi vida se me hubiese ocurrido pasar por esta situación, quitar tiempo a mis hijos y
mi esposo para contestar y escribir con tanto dolor e indignación, con decepción estas líneas.
Necesito imperiosamente pedir disculpas a mis papás por la angustia y vergüenza que han padecido
al escuchar comentarios sobre mi persona que han sido injuriantes y dolorosos, aprendí de ellos
conceptos como respeto, responsabilidad, compromiso, no desidia, desinterés en el trabajo, ni
mentiras.
En este día a día tan alocado no tomamos conciencia del valor de la palabra, de su influencia y el
daño que podemos causar y más cuando son emitidas por personas que desempeñan un rol
importante en la sociedad. Siempre digo somos responsables de lo que decimos, hacemos o dejamos
de hacer.
Me queda un eslabón perdido lleno de preguntas, que ha quedado trunco, por tal motivo me
reservo el derecho de iniciar las acciones legales penales y civiles correspondientes como así
también en otros ámbitos, dando por cerrado el tema.
P/D. Agradezco de corazón todas la palabras de apoyo que llegaron en el momento oportuno.

Natalia Castelli