Historias largas de la familia Crotto. Por Lis Solé.




General Alvear es pueblo de estancias e historias de grandes familias,
de gente que quizás se veía poco pero que dieron trabajo y sustento a
generaciones alvearenses. Alvear es un pueblo de peones de campo, de
alambradores, molineros, puesteros, cabañeros, parqueros, quinteros,
herreros, amansadores, arrieros, esquiladores, cocineros y tantas otras
profesiones derivadas de la ganadería y la agricultura; chacareros con arados y
sembradoras, cosechadores de todas las épocas, familias completas que han
vivido y trabajado en las estancias durante años.
Un ejemplo son las estancias alvearenses de la familia Crotto como “Los
Flamencos”, “La Maruja”, “La Francia” (de la Sra. Alcira Fassio de Crotto), “La
María Luisa”, y “La Italia” ya en el partido de Tapalqué. La historia comienza
cuando el italiano Guisseppe Crotto llega a la Argentina y se instala en la
Dolores. Giusseppe era pulpero, dueño de “La esquina de Crotto”, posta de
servicio de la galera “la Central” de Serafín Dávila y sus hijos, que recorrían
estos parajes llevando correos y pasajeros.

Estancia “La Italia” y “La Francia”
En 1878 se muda a Tapalqué donde funda en 1878 la estancia “La
Italia”, actualmente estancia “San Enrique”, propiedad de unas 20.000
hectáreas que se extendía en el partido de General Alvear siendo linderos del
marqués de Olaso por el norte. En esos tiempos la zona estaba asolada por las
tribus de Blanca Grande y Crotto eligió una loma adonde construyó un fortín de
50 por 50 metros de lado, rodeado por un foso de cinco metros de ancho por
cuatro de profundidad que se bandeaba a través de un puente levadizo de
troncos de álamo que se levantaba por las noches con una roldana y una soga
atada a un petiso.
¡Qué tiempos! Se había casado con doña Valerie Villas, una hermosa
francesa que lo acompañó durante toda su vida y que, en recuerdo de su

querida tierra lleva el nombre de otra estancia alvearense “La Francia”,
heredada por uno de sus hijos, Eloy Norberto Pedro Crotto, “bautizado en la
Parroquia Nuestra Señora de los Dolores al Sud de Río Salado el día 21 de
agosto de 1863”.

“Respetables matronas” que administraban el Hospital.
La “respetable matrona” Valeria V. de Crotto, participó activamente en la
Sociedad de Beneficencia de General Alvear que a través de las “Damas de la
Caridad” de la “Asociación Bernardino Rivadavia” intercedieron activamente en
la creación del Hospital. Ella, “madre del senador nacional por Buenos Aires,
doctor José Camilo Crotto” contribuyó con respetables sumas de dinero para tal
fin. El hospital “Bernardino Rivadavia” tuvo su piedra fundamental el día 15 de
agosto de 1907 y constaba de dos salas habilitadas que llevaba “el nombre de
D. José Crotto la primera quedando la segunda sin descifrar”.
Para que el ferrocarril llegara hasta sus campos de Tapalqué, los
sucesores de José Crotto (José Camilo y Enrique) vendieron a la S.A.
Compañía Tierras del Sud, con fecha del 16 de diciembre de 1910, una
fracción de campo que formaba una superficie de 500 hectáreas, cantidad
mínima requerida para la formación del pueblo que tomó su nombre: Crotto.

“Van por Crotto” y la creación de la palabra “croto”.
Felipe José Camilo (1862-1936) fue el primer gobernador radical de la
provincia de Buenos Aires, fundador de la Unión Cívica Radical junto a Hipólito
Yrigoyen y líder de la Revolución de 1905 pero, ya peleado con Yrigoyen, se
fue de la provincia y armó una línea interna radical opuesta al Presidente. El
gobernador pasó a la historia porque durante su gestión, 1918-1921, hizo que
los linyeras, mendigos e indigentes viajaran gratis en los trenes (Decreto N°
3/1920). A esas personas, que en realidad eran trabajadores golondrinas y
obreros de la cosecha, se les daba un carnet para poder viajar gratis en épocas
de recolección. Cuando los jefes de estación veían a los braseros que viajaban
con pasaje gratuito, los contaban en voz alta y gritaban “Van por Crotto” lo que

degeneró “son crotos”, palabra que después se usó para referirse a las
personas sin hogar que vagaban por los campos.

José Camilo Crotto, creador de la “boina blanca radical”.
Ernesto Quiroga Micheo tiene acceso al archivo de su bisabuelo y
descubre en José Crotto a un hombre corajudo, inteligente, idealista, honrado,
alegre y campechano, quién fue uno de los principales fundadores de la Unión
Cívica Radical y creador de uno de sus símbolos más característicos: “la boina
blanca radical”. Sin embargo, ha sido ignorado por los historiadores radicales
porque si bien fue el gestor de la candidatura de Yrigoyen y fiel amigo,
posteriormente se enfrenta con él y como sucede en política, fue “conveniente
ignorarlo” (Quiroga Micheo, 10).
Junto con Giusseppe “José” Crotto vino de Italia su hermano Luis, seis
años mayor que José y que fallece en 1882 en Dolores a la edad de 33 años.
Quizás en recuerdo suyo, María Luisa Crotto lleva su nombre, nombre
característico de otra de las estancias y que identifica el paraje donde se
encuentra la Escuela N° 19 “Martín Miguel de Güemes” de “La María Luisa”.
No es fácil armar el árbol genealógico de los Crotto siendo todas familias
numerosas y con nombres repetidos. En el mapa de Alvear de 1939 figuran
como propietarios Claudio (“Los Flamencos”), Norberto como propietario de “La
Francia” y María Luisa (propietaria de “La María Luisa”) con un total de 22.000
hectáreas. “La Francia” era solo campo: no tenía casa ni construcciones y lo
más que había eran unos puestos a cargo de la Sra. Alcira Fassio de Crotto.

Estancia “Los Flamencos”, referente de generaciones alvearenses.
“Los Flamencos” era la estancia que se encontraba más al Norte, justo
en la esquina donde actualmente se encuentra la Escuela N° 21, escuela
donde asistían los hijos de los colonos de la Colonia “San Salvador del Valle”
por estar mucho más cerca que la Escuela N° 15.

En 1939, “Los Flamencos” se encontraba a nombre de Claudio Victorino
Crotto, de 67 años, otro de los hijos de Giusseppe y Valerie que había nacido
en Dolores en 1871. Aunque figuran otros Crotto, Claudio es el que se encarga
de toda la administración del campo, salvo “La María Luisa” donde estuvo
mucho tiempo Damián Hernández como encargado. Al fallecer Claudio Crotto y
con gran sorpresa, sus descendientes se encuentran que en el testamento
aparece como heredera una hija ilegítima, la señora María Carolina Crotto, la
“Maruja”, que continúa en la estancia de 4.500 hectáreas.
Quien fuera el padre del presidente de la Sociedad Rural Argentina,
Enrique Crotto, hereda “Los Flamencos” que lleva actualmente el nombre de
“La Mama Chocha”. En épocas de don Enrique, su hijo estudiaba en Buenos
Aires y venía en tren hasta Alvear adonde lo esperaba el cochero Casablanca
que venía todos los días al pueblo levando mercaderías, correos y personas en
un carro tirado por cuatro caballos, tarea que realizó hasta casi los años 60.

Estancia “La Maruja”.
La historia es larga. “Maruja” se casa con el Director y accionista
principal del entonces Hospital Rawson, el Dr. Federico Ras, con el que tiene
dos hijos; Norberto y Héctor. Cuando “Maruja” y Enrique Ras se hacen cargo
del campo, éste era una superficie totalmente plana y sin árboles con una única
planta de ombú y dos eucaliptos que rodeaban un rancho largo de barro y un
tanque australiano de grandes proporciones con un molino muy alto. Fueron
épocas donde llega don Manuel Casariego como boyero de arados con
caballos y que permanece en la estancia ya por tres generaciones.
En los años 40 con los campos parcelados en sucesores, llega don
Linos González con sus empleados y construye un pisadero donde fabrica
todos los ladrillos y materiales necesarios para el nuevo casco de “La Maruja”
construido por los hermanos “Pito” y “Pirucho” Migliori. Federico Ras fallece en
1945 y sigue Maruja en el campo hasta que muere en 1975, señora
campechana y cariñosa, muy recordada por su cordialidad y su trabajo. Su
nieto Fernando recuerda que un día llega la esposa del Marqués de Olaso en

una americana para invitarla a tomar el té en su estancia y perpleja, encontró a
la recordada y querida Maruja “trabajando en el gallinero”.
Alvear, pueblo de estancias, de hombres y mujeres de campo. Estancias
donde convivían en cada una hasta cuatro parqueros con sus familias,
quinteros, boyeros, carreros y tractoristas, correos y chateros al pueblo,
molineros y mensuales, tropilleros y amansadores, herreros y galponeros.
Alvear, tierra de caudillos y estancias generadoras de trabajo y crecimiento
agro ganadero.

Fotos:

  1. José Crotto mostrando un manojo de lino.
  2. Entrada de la ex estancia “Los Flamencos” característica de la
    esquina de la Escuela de Los Flamencos.
    Bibliografía:
  • Quiroga Micheo, Ernesto Quiroga Vergara, Ernesto Raúl. Historia
    de una ingratitud. Editorial Armerías.
  • Diario El Progreso del 29 de diciembre de 1912.
  • Family Search. Crotto, Claudio. Recuperado de
    https://www.familysearch.org/ark:/61903/3:1:939D-VWNT-
    5?i=92&cc=1972912
  • Edelberg, Gregorio. Atlas de Partidos de Provincia de Buenos
    Aires. 1929.
  • Family Search. Eloy Norberto Pedro Crotto FamilySearch.
    Recuperado de
    https://www.familysearch.org/ark:/61903/3:1:939D-V4S9-
    9?i=298&cc=1972912