Nació en un pueblo de Misiones —San Ángel— el 25 de octubre de 1789. En
1802 ingresó en el Regimiento de Infantería de Buenos Aires y luego en el de
Dragones. Al regresar a España, con su familia, las naves españolas en las
que viajaba fueron atacadas por los ingleses (1804). Del incendio de la fragata
en la que iban los Alvear solo se salvaron Carlos María y su padre —Diego de
Alvear—.
Ambos van a Inglaterra como prisioneros y, en ese país, Carlos termina su
educación. En 1806 va a España, donde entra en los Carabineros Reales.
Regreso a Londres y allí conoce a Francisco Miranda , promotor de la
emancipación de las colonias españolas en América. Conoce allí a San Martín;
con él y otros criollos regresa a Buenos Aires en 1812.
De inmediato se pone al servicio de su patria y San Martín lo nombra segundo
jete del regimiento de Granaderos. Alvear organiza la filial argentina de la Logia
Lautaro y preside el golpe del 8 de octubre de 1812, con el fin de dar un camino
nuevo a los destinos de la revolución de Mayo.
La consecuencia de este golpe fue la creación de la Asamblea del año 13, que
presidió Alvear. La Asamblea reemplaza al Triunvirato por el Directorio
Unipersonal y nombra Director Supremo a Gervasio Posadas, tío de Alvear.
Alvear fue jefe de las fuerzas de Buenos Aires y reemplazó a Rondeau en la
Banda Oriental cuando la acción se encontraba casi concluida; de modo que
rindió a los realistas casi sin esfuerzo y se llevó los laureles del éxito. Luego
organiza con éxito una campaña contra Artigas y después vuelve a reemplazar
a Rondeau en el Ejército del Alto Perú. Pero no llega a tomar el mando esta
vez porque los jefes del ejército se sublevan y Alvear, al saberlo, regresa a
Buenos Aires. En ese momento renuncia Posadas y Alvear es elegido Director
Supremo (1815).
Como tal tomó medidas enérgicas y algunas impopulares. La más impopular
fue el ofrecimiento del Protectorado para el Río de la Plata a Gran Bretaña. La
gestión, no pudo llevarse a cabo pero, al conocerce las gestiones en Buenos
Aires, la opinión pública se puso totalmente en su contra.
Este hecho provocó la revolución de abril de 1815 que lo depuso. Desterrado,
se dirigió a Brasil. Pero en 1820 tomó parte en la guerra entre los caudillos del
Litoral y el Directorio que culminó en la batalla de Cepeda. Alvear deseaba
lograr el gobierno de Buenos Aires, pero no lo consiguió; su actuación, en este
sentido, culminó en San Nicolás, donde fue vencido por Dorrego , y pasó a
Montevideo.
Regresa a Buenos Aires gracias a la Ley del Olvido. Realiza algunas misiones
diplomáticas y, en 1826, el presidente Rivadavia —de quien había sido ministro
de Guerra y Marina— le da el mando de las tropas en la guerra contra el Brasil,
donde Alvear tuvo una actuación sobresaliente. Venció a los brasileños en las
batallas de Bagé, Ombú, San Gabriel, Camacuá, Baxacay e Ituzaingó, la más
importante y conocida, (20 de febrero de 1827). Pero cuando Dorrego asume el
gobierno de Buenos Aires lo reemplaza en el cargo Lavalleja.
En 1838, viaja a Estados Unidos como ministro plenipotenciario; en ese cargo
continúa hasta su muerte, acaecida en Nueva York el 3 de noviembre de 1852.

