Los buenos números de Myriam Bregman, una buena noticia para la izquierda…y el peronismo

Los datos más salientes que señalan las encuestas electorales que intentan escudriñar sobre lo que puede pasar en las presidenciales de 2027 son, por un lado el deterioro de la imagen de Javier Milei y el aumento del rechazo a su gobierno y, por el otro, el crecimiento de la imagen de Myriam Bregman y del voto a la izquierda.

Distintas encuestadoras han mostrado un rechazo a la gestión presidencial superior al 60%, y un nivel de adhesión que oscila entre el 37 y el 29%. Con esos números que reflejan un enorme malestar social, se advierte al gobierno que debería ser más cuidadoso a la hora de ejercer el poder en las cámaras legislativas, y de mantener buenas relaciones con la prensa.  

Por el contrario, la motosierra de Sturzzenegger sigue activa, y Milei no pierde oportunidad de descalificar e insultar a los periodistas, incluidos los que hasta hace un mes lo apoyaban. Su insistencia por sostener a Manuel Adorni como Jefe de Gabinete y vocero presidencial, le ha restado credibilidad a su supuesta batalla contra la corrupción. El aumento de combustibles, de las tarifas y de la carne vacuna, han limado su cacareada derrota a la inflación.

Myriam Bregman aparece en algunas encuestas como la candidata de mejor imagen y menor índice de rechazo, lo que evidencia una valorización de su actitud consecuente como legisladora, y su disposición a acompañar los reclamos populares al igual que el resto de sus compañeros de bancada (FIT-U). Su amplia aprobación ha generado tensiones en su propio Frente político y muchas expectativas en personas que siempre reconocieron el valor testimonial de la luchas de la izquierda, pero nunca la vieron como una posibilidad efectiva de llegar a cargos ejecutivos.

El triunfo de Milei, quebró la alternancia en el gobierno, entre la derecha tradicional y el peronismo. Por eso, ahora no es descabellado que Bregman pueda volver a hacerlo. En la medida que las fuerzas políticas tradicionales pierden representatividad, cobran peso otros factores, como es el voto bronca. La diferencia sería que ahora, se podría masificar una decisión de castigar por izquierda. Hay que contemplar también una dosis de antiperonismo en las capas medias, que ya no pueden seguir apoyando a la derecha, pero nunca votarían al peronismo. En el voto que apoyaba a Zamora en Capital aparecía también ese perfil.

Estos datos, están generando distintos movimientos políticos que parecen inconexos, pero tienen su lógica.

Por un lado, existe la preocupación de los grupos económicos locales de garantizar la continuidad del modelo neoliberal en curso, más allá de la cada vez más improbable reelección de Milei. Advierten que el actual presidente pende de la suerte de Trump en las elecciones de noviembre y de un auxilio cada vez más lejano que permita oxigenar con préstamos un modelo económico fallido.

Pero, pensando en un traspaso a figuras menos urticantes,  necesitan que Milei termine su mandato de la forma más decorosa posible. Desde este análisis, han promovido un acercamiento del PRO a La Libertad Avanza tratando de concertar alianzas en Caba y Provincia de Buenos Aires. En forma paralela, se advierte que algunos políticos empiezan a despegarse de los hermanos presidenciales. Como futuros candidatos de ese nuevo engendro, no faltan los que se ofrecen: el camaleón Picheto, el renacido Macri, el enigmático Dante Gebel, la saltimbanqui Patricia Bullrich, etc.