Las bochas hoy despiden a uno de los grandes, esos que marcaron época. Con su sello distintivo, su espíritu ganador y su innumerable palmarés, se fue una de las leyendas de las lisas y rayadas.
César Alfonso Colantonio fue uno de los más ganadores en el ámbito nacional, mundialista con la celeste y blanca en más de una ocasión como la recordada del Luna Park 1987 (lograron el subcampeonato). También fue ganador del premio Olimpia de Plata en 1974 y 1984. Además, ganó 15 títulos argentinos: 8 por tercetos, 6 en parejas y 1 en la rama individual. Y como técnico se hizo acreedor de varios títulos a nivel internacional.
Había nacido en Adolfo Gonzales Chaves, en la geografía de su Provincia de Buenos Aires, esa que llevó a lo más alto del podio en las tres especialidades (fue 23 veces campeón provincial: 10 en tríos, 11 en parejas y 2 individuales). Con el paso del tiempo, se fue a vivir a Tres Arroyos y luego fue adoptado por Bahía Blanca, lugar donde falleció.
Crack con vigencia durante más de tres décadas, “Quito” o el “Gringo” como lo conocían también, dejó una huella que lo hará eterno.
Diario El Tiempo
(Con información y foto de Mundo Bochas)

