PENSADO – Por Roberto Rule

Anochece, en la espesura del monte comienzan a despertar los animales nocturnos. Voy por un sendero conocido pero en la noche todo es inmensidad y olvidos. Camino tocando las ramas y las hojas, como tanteando el destino. Los movimientos de brazos y piernas agotan mis energías. La oscuridad no da respiro, acecha mis miedos y desconfianzas. Intento silbar pero no puedo, los fantasmas de esa inmensidad sin formas me oprimen desesperadamente. Luchan contra mis propios fantasmas, me siento un espectador inmóvil y aterrado. Decido pasar las horas junto a un árbol hasta que el sol comience a acompañarme. Pero intuyo que si doy un blanco fijo será más fácil para ellos. Los siento latir, su respiraciones entrecortadas, sus presencias en mis espaldas, por sobre mis hombros, acompañándome en mi desubicación. Ellos dominan mi tiempo, no tengo sensación de cómo transcurre. Siento sus manos muy cerca, me toco y froto el cuello, los hombros, los brazos, como si quisiera borrar huellas en la piel. Comienzo a cansarme, no sé si es por no saber dónde me encuentro, como si me faltara el aire a la altura de la garganta. Trato de no desesperarme, controlo la respiración, la siento como si un fino espacio me permitiera llegar un poco de oxígeno. Las pulsaciones se sienten en mis sienes, las piernas me pesan y ya no muevo las manos. Un pensamiento triste y desesperado en un lugar sin guías ni rumbo no deja de acompañarme. No le encuentro sentido seguir, me viene un sueño profundo y suave que me trae a la realidad abruptamente. Mis piernas ya no responden, caigo de rodillas, la respiración es cada vez más lenta y superficial. Ya no me levanto. Permanezco tirado. Mi cuerpo deja de acompañarme. Me siento un pensamiento, un pensamiento de alguien que en algún momento me pensó.

2 Respuestas a “PENSADO – Por Roberto Rule”

  1. La atmósfera nocturna generada por el autor devela su capacidad de pintar pensamientos con palabras. Y la frase final!!! Ella nos remite a nuestra más pura esencia: nuestra existencia empieza cuando alguien nos piensa… Excelente amalgama entre lo descriptivo y lo reflexivo.

  2. Hermoso relato, donde el enigma y lo siniestro y se constituyen en el cuento mismo. Ese contexto luctuoso, oscuro, lleno de presencias que ocasionan síntomas en el protagonistas, pero que quedan escondidos, nunca manifestados, pero tan presentes que “quitan el aire”. Un tópico borgiano muy bien manejado: el ser uno mismo en cuanto se es pensado (o soñado) por alguien. Excelente!

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