VIVIR EN JUEVES – Por Roberto Rule

Solía levantarse alrededor de las siete. Lo primero que hacía era ir hasta el porche y recoger el diario. Luego ponía la pava, llenaba el mate y soltaba los gatos. Pacientemente llevaba todos sus elementos a una mesa que estaba enfrente de una ventana que la llenaba de luz. En el diario siempre era jueves. Toda su vida había leído el diario y siempre había sido jueves. Programas de cine, televisión y suplementos que vienen con el diario los jueves. Es más, toda su vida había transcurrido los días jueves. No conocía otro día de la semana. Había escuchado hablar mucho de los domingos, de la soledad y angustia de sus tardes. De los lunes, lo tedioso y agobiante de tener que volver a la rutina. También de la alegría que experimentaban algunas personas los viernes por la proximidad del fin de semana. Se preguntaba cómo serían, hasta que un día se levantó como de costumbre, bien temprano y con la rutina de siempre, el diario, los animales, el mate y el lugarcito en la mesa iluminada. Se sentía raro, como en el aire, podría ser la vejez, pero no le importó y comenzó con la lectura. Le llamó la atención que no encontraba los suplementos. Parecía como que todo estaba cambiado, aparecían páginas que nunca había visto y faltaban otras que siempre estaban. Algo pasaba, estaba extrañado e impaciente. Empezó a pasar rápidamente las hojas y se detuvo en las necrológicas. Encontró su nombre y los recordatorios de sus amigos. Inmediatamente lo cerró en forma violenta. Se restregó los ojos como queriendo demorar el paso del tiempo para entender. Buscó la portada del diario y ahí fue donde se dio cuenta que sobre la parte central al lado del logo del Diario el Día y el precio de ejemplar decía día Viernes.

3 Respuestas a “VIVIR EN JUEVES – Por Roberto Rule”

  1. Me agrada el final , la sutil manera de persibirse muerto. Si realmente pudiera ser asi, implicaria que pudieramos seguir leyendo del otro lado del vidrio y no seria mala idea. Saludos

  2. Qué cuento hermoso, y qué tragico a la vez. Me encantan los cuentos que hablan del tiempo y sus desfasajes. El final es grandioso!

  3. Excelente advertencia sobre la trampa del tiempo. Por un lado, el riesgo que corremos quienes transitamos la semana saltando los escalones de a dos para que pase rápido, y un día nos damos cuenta que nos quedan cada vez menos semanas… Por otro lado, la efímera lucidez que nos trae la muerte.

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