ITALIANOS EN GENERAL ALVEAR. Por Lis Solé

3 DE JUNIO: DÍA DEL INMIGRANTE ITALIANO

Tal como cantaba Cacho Castaña, los italianos vinieron “de un puerto lejano con un montón de ilusiones y un pasaporte en la mano”. 

    Así fue. Los italianos protagonizaron la mayor inmigración a Argentina entre 1880 y 1924, período en que llegaron casi dos millones siendo la mitad del total de inmigrantes.

    Estos emigrantes eran sobre todo trabajadores, granjeros muy pobres y también algunos comerciantes y artesanos que en Italia trabajando todo el día apenas si alcanzaba para comprar dos litros de leche. 

    Por eso se animaron a partir en barco para América llegando algunos a Montevideo o directamente a Buenos Aires en viajes que duraban más de 30 días en condiciones verdaderamente tristes. Argentina les ofrecía hospedaje por cinco días en el “Hotel de Inmigrantes” y la posibilidad de un empleo por medio de una “Oficina de Trabajo” que los llevaba gratis en tren hasta el destino asignado. 

    Sin embargo, sólo una minoría de inmigrantes usaron ese sistema; la mayoría se largaba a ciegas o confiando en el nombre de algún “paisano” que podría ayudarles.

    En General Alvear, la comunidad italiana era mucho mayor que la española. Los nietos recuerdan las historias de sus abuelos que contaban de viajes interminables de cuatro semanas en condiciones miserables, hacinados y casi sin comer, cuidando sus pocas valijas y con los documentos colgados del cuello.

LA PRIMERA SOCIEDAD ITALIANA DE SOCORROS MUTUOS

Estos italianos fundan la primera Sociedad de Socorros Mutuos llamada “Giuseppe Garibaldi” el 20 de septiembre de 1883, en un intento de sobrellevar la soledad, prestar y recibir ayuda en caso de las enfermedades y epidemias que había en esa época como la viruela, la fiebre amarilla o el cólera.

    En los primeros años de su creación, la sociedad intentaba atender a los compatriotas recién llegados, les buscaban trabajo y vivienda, los ayudaban a afincarse y pagaban sus gastos médicos si es que se enfermaban.

    En la medida que estos objetivos estuvieron cubiertos, desarrollaron actividades culturales para mantener los lazos con Italia creando lugares de esparcimiento donde se recordaba los cantos, juegos y costumbres italianas aunque con el objetivo de adaptarse a las costumbres y hábitos nuevos. 

    “En esta tierra bendita, encontró paz y trabajo, y le fue tan bien la cosa, que hasta al abuelo se trajo; después conoció a mi madre y formó un hogar bien de tanos…”. Y así fue. 

    Las familias italianas se caracterizaron por su afán por mantener a la “familia unita” y todos recuerdan las características reuniones domingueras “para comer la pasta”. Nadie podía faltar a los almuerzos del domingo donde los tallarines se amasaban desde temprano entre risas, cuentos, gritos de chicos de familias numerosas y también, de acaloradas discusiones y chusmeríos de acá o de allá, compartiendo las ansiadas cartas que iban y venían de la lejana Italia.

EN EL SALÓN SOCIAL: BAILES Y CINE

    De espíritu alegre e inquieto y propenso a las reuniones sociales, bien pronto los italianos alvearenses se reunieron para construir un sitio para los eventos culturales y sociales. El salón teatro se levantó en la calle Hipólito Irigoyen 343, y allí funcionó el primer cine (biógrafo) de General Alvear donde se reproducían las películas mudas de entonces.

    Además de cine, el salón se usaba de biblioteca, para funciones de teatro, para reuniones sociales y las alegres fiestas italianas con tarantelas al compás de panderetas y alguna verdulera.

    Estas fiestas se concentraban en el mes de septiembre, fecha en que se logró en 1870 la unidad italiana, día de “llegada a la Porta Vía”, la ciudad de Roma. Los festejos solían durar varios días ya sea en un salón adornado con retratos de personalidades italianas como en el patio externo con bailes, romerías y manifestaciones artísticas que culminaban en salva de bombas y desfiles por las calles céntricas.

LA PRIMERA COMISIÓN DIRECTIVA

    La primera Comisión Directiva estuvo presidida por Miguel Migliori, italiano casado con Cecilia Rosales, padres de Solana y Cecilia, esta última una de las primeras mujeres periodistas de General Alvear, nacida en 1890.

Muchos de los inmigrantes italianos que llegaron a General Alvear eran constructores y sus viviendas son de estilo romántico clasicista italiano con pilastras, cornisas, frontones y arcos de medio punto, donde cada albañil destacaba su personalidad y conocimiento del oficio. 

    Entre ellos se pueden nombrar a los Migliori, Depietri, Muratore, Hermenegildo Arroyabe y Balzarini. El actual palacio Municipal fue obra del constructor Luis Isabella y bajo la supervisión del arquitecto Massa, la Iglesia fue construida por Hermes y Luciano Isabella. 

RECUERDOS BRILLANTES DE LOS ABUELOS TANOS

    La Sociedad Italiana continuó recibiendo y ayudando a sus compatriotas en las siguientes oleadas migratorias hasta que se disolvió en la década del 70 y al perderse sus libros, gran parte de la historia de los italianos alvearenses desapareció dejando un gran vacío en sus descendientes. 

    Inmigrantes de sangre ardiente, de frente amplia y carcajada espontánea, de conversaciones a los gritos en un mal castellano chapuceado entre palabras italianas.

    Las letras y melodías de las canzonettas y tarantelas recuerdan a la Italia al son de verduleras, armónicas y acordeones que siguen brillando en los ojos de nosotros, los nietos tanos.

IMÁGENES:

  1. Familia Casale/ Gasino. En la foto se ven de izquierda a derecha los 12 hijos: Ángel, Élida, José, Juan, Alberto, Luis, Rodolfo, Delia, María, Ema, Teresa y Ángela con sus padres, Luis Casale y María Gasino sentados al centro.
  2. Familia Sararols/ Cento.
  3. Carta postal con saludos de Italia de 1919. Familia Sararols/Cento.
  4. Reverso de la postal de 1919. Familia Sararols/Cento. “RiceveTe questo mio píccolo dono come grande ricordo, salutidel cuore, nostro repote” Emilio Baldassarre. Familia Sararols/ Cento.